Los primeros años se lo desmereció fatídicamente con argumentos convencionales "tuvo suerte" "tuvo un plantel heredado" "sus logros fueron fruto de una casualidad", sin embargo el funcionamiento del River del 2017 aniquiló cualquier duda posible, con un plantel completamente nuevo mostró un nivel de juego extraordinario, que incluyo un 1-3 en plena bombonera. (Lastimosamente las partidas de Driussi y Alario, más el nivel de nuestro portero terminaron condicionando el resultado final de aquel semestre, que pudo fácilmente concluir con una nueva copa libertadores)
En el lapso del 2015-2018 mientras se negaba la capacidad de nuestro muñeco, se recurrió a la bajeza de insultarlo personalmente, desearle lo peor y burlarse de la pérdida de su madre, a lo que él respondió con una grandeza inigualable, plasmando su gallardía en aquel memorable beso a la platea del J. Armando.
Sonrío al percatarme de la magnitud de la penosa decisión, de esa resolución que sólo nos deja en claro que River siempre fue en contra de todos y que hoy nuestro líder batalla impávido ante los intereses ajenos de frenar su sed de victoria.


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